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La ciencia y el campo akásico
UNA TEORÍA INTEGRAL DEL TODO
por Ervin Laszlo

INTRODUCCIÓN del libro La ciencia y el campo akásico

Hay muchas maneras de comprender el mundo: a través de la perspicacia personal, la intuición mística, el arte, la poesía, así como con los sistemas de creencias de las religiones del mundo. De las muchas formas posibles hay una que merece particularmente nuestra atención, ya que está basada en la experiencia repetible, sigue un método riguroso y está siempre sujeta a la crítica y a la evaluación. Éste es el camino de la ciencia.
La ciencia, como nos dice una columna muy popular de un periódico, importa. Importa no sólo porque sea una fuente de las nuevas tecnologías que dan forma a nuestras vidas y a todo lo que nos rodea, sino también porque sugiere una manera fidedigna de mirar al mundo y a nosotros mismos en el mundo.
Pero mirar al mundo a través del prisma de la ciencia moderna no es un asunto sencillo. Hasta hace poco, la ciencia daba una visión fragmentada del mundo, transmitida a través de unos compartimentos disciplinarios aparentemente independientes. Incluso los científicos encontraban difícil explicarnos lo que conectaba el universo físico con la realidad del mundo viviente, el mundo viviente con el mundo de la sociedad y el mundo de la sociedad con los dominios de la mente y de la cultura. Esto está cambiando actualmente. Cada vez hay más científicos que buscan una imagen más integrada y más unitaria del mundo. Esto es especialmente cierto en el caso de los físicos que están trabajando intensamente en la creación de «teorías de gran unificación» y en las «teorías de supergran unificación». Estas GUT y súper GT relacionan los campos y las fuerzas fundamentales de la naturaleza en un esquema teórico lógico y coherente, sugiriendo que tengan orígenes comunes.
Un empeño particularmente ambicioso ha aparecido en la física cuántica recientemente: el intento de crear una teoría del todo: una «TOE» (Theory Of Everything, en inglés). Este proyecto está basado en las teorías de cuerdas y supercuerdas (denominadas así porque las partículas elementales son consideradas como filamentos o cuerdas vibrantes) que utilizan matemáticas muy sofisticadas y espacios multidimensionales que producen una sola ecuación que pueda describir todas las leyes del universo.
Sin embargo, la TOE de los teóricos de las cuerdas no es la respuesta definitiva a la búsqueda de la imagen unitaria del mundo, porque no son realmente teorías del todo (en el sentido de todas las cosas), sino, en el mejor de los casos, de todas las cosas físicas. Una TOE genuina incluiría algo más que fórmulas matemáticas que dieran una expresión unificada de los fenómenos que se estudian en esta rama de la física cuántica, porque hay más cosas en el universo aparte de las cuerdas vibrantes y de los sucesos cuánticos relacionados. La vida, la mente y la cultura son parte de la realidad del mundo y una teoría del todo genuina debería tenerlo en cuenta también.
Ken Wilber, que escribió un libro titulado A Theory of Everything está de acuerdo: habla de la «visión integral» que debe tener una TOE auténtica.
Sin embargo, él no ofrece dicha teoría, sino que principalmente analiza lo que debería ser, describiéndola como referencia a la evolución de la cultura y de la conciencia y a sus propias teorías. Todavía no se ha creado una teoría integral del todo real y basada en la ciencia.
Se puede crear una TOE genuina. Aunque esté más allá de las teorías de las cuerdas y de las supercuerdas en el marco de las cuales los físicos intentan formular su propia súper-teoría, está dentro de la ciencia en sí. El factor necesario para crear una TOE genuina no es abstracto ni abstruso: es la información, información entendida como la característica real y efectiva del universo. Aunque la mayor parte de nosotros pensamos que la información son datos o lo que sabe una persona, los físicos y otros científicos empíricos están descubriendo que la información se extiende más allá de la mente de cada persona o incluso de todas las personas juntas. De hecho, es un aspecto inherente de la naturaleza. El gran físico inconformista David Bohm la denominó «in-formación», queriendo dar a entender que es un mensaje que realmente «da forma» a su receptor. La in-formación no es un artefacto humano, no es algo que se genera escribiendo, calculando, hablando o mandando mensajes. Como ya sabían los antiguos sabios, y ahora los científicos están redescubriendo, la in-formación la produce el mundo real y la transmite un campo fundamental que está presente por toda la naturaleza.
Cuando nos damos cuenta de que la «in-formación» es un factor real y efectivo en el universo, redescubriremos un concepto honrado hace tiempo, el concepto de que el universo no sólo está hecho de cuerdas vibrantes, ni de partículas elementales y átomos, sino que está constituido por una unión de campos continuos y fuerzas que llevan información a la vez que energía.
Este concepto, que tiene miles de años y que vuelve a surgir una y otra vez en la historia de l pensamiento, merece conocerse un poco mejor. Primero, porque el «universo informado», con energía e información imbuida, es un universo lleno de significado, y en nuestro tiempo de cambio acelerado y desorientación creciente, estamos más que nunca necesitados de una visión con sentido de nosotros mismos y del mundo. Segundo, porque para comprender las formas esenciales del universo informado no es necesario que tengamos una formación científica, sino que es fácilmente comprensible para todos. Y, por último, porque el universo informado es, probablemente, el concepto más comprensivo del mundo que nunca ha tenido la ciencia. Es un concepto realmente unificado del cosmos, de la vida y de la mente. La ciencia y el campo akásico es una introducción no-técnica al universo informado, la piedra angular de una teoría científica que acabará por convertirse en una teoría del todo. Describe los orígenes y los elementos esenciales de esta teoría y explora el porqué y el cómo está emergiendo de la física cuántica y de la cosmología, de las ciencias biológicas y en el nuevo campo de la investigación de la conciencia. La característica crucial de la teoría es el descubrimiento revolucionario de que en todas las raíces de la realidad aparece un campo cósmico de interconexión, que conserva y que transmite la información. Durante miles de años, los místicos y los videntes, los sabios y los filósofos han mantenido que este campo existe. En Oriente lo denominaban el campo akásico. Pero la mayoría de los científicos occidentales lo consideraban un mito. Hoy en día, con los nuevos horizontes abiertos por los últimos descubrimientos científicos, este campo se ha vuelto a descubrir. Los efectos del campo akásico no se limitan al mundo físico: el «campo A» informa a todas las cosas vivas, a todo el tejido de la vida. También informa a nuestra conciencia.


 
 
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