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ANTROPOLOGÍA E HISTORIA > ORIGEN NO-JUDIO DE LOS SEFARDIM

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Artículo original:
edunayevich.wordpress.com

 

 

El origen no-judío de los sefaradim

por Enrique J. Dunayevich
en edunayevich.wordpress.com

Wexler y los sefaradim

Paul Wexler, autor de The non -jewish origins of Sepharadic Jews y de “The Ashkenazic Jews a Slavo.Turkis people”, es profesor de lingüística de la Universidad de Tel-Aviv. Wexler sostiene que el origen de los judíos españoles es norafricano berbere y que no descienden de los “Ancient Jews” de Palestina. Una posición análoga a la que sustenta con respecto a los askenazis y sus orígenes eslavo-turcos (kházaros).
La lingüística es una de las herramientas de la Historia, pero desde ya no la única. Se apoya, además, en otras ciencias del conocimiento, como la antropología, la arqueología, y sobre la base de documentos, epigrafías y otras grafías.

Las afirmaciones de Wexler en cuanto al origen norafricano de los sefaradís (como a la predominancia eslavo-turca de los askenazis), se contraponen a las igualmente ahistóricas de los que pretenden que los ancestros judíos son exclusivamente los judíos de Judea. A partir de su origen palestino, no hay dudas que los judíos se fueron mezclando, que hubo conversiones de todos los lados y en todos los sentidos, además de violaciones y relaciones extra conyugales o prohibidas. La Diáspora, fue un período de 24 siglos de dispersión, que comienza con el helenismo en el siglo IV aEC, si no antes con la dinastía Omri del Reino de Israel en el siglo IX aEC.

Para Wexler, la historia de los judíos en la península ibérica cuenta prácticamente a partir de los musulmanes, fundamentalmente berberes, que en un período de alrededor de cuatro siglos devinieron sefaradís.

Sobre la existencia de bereberes convertidos al judaísmo, hay trabajos de historiadores como Marcel Simon (Los judíos berberes en África del Norte). Que los berberes hayan adoptado el islamismo; no significa que hubieran devenido judíos en su totalidad.

L. García Iglesias en Los judíos en la España Antigua proporciona una detallada información sobre los primeros judíos en la península. Independientemente de las fuentes bíblicas, de las literarias extra bíblicas y de las leyendas, las primeras fuentes epigráficas y arqueológicas datan del siglo I EC. Durante los primeros siglos de la Era Actual empiezan a multiplicarse los asentamientos judíos en las poblaciones costeras mediterráneas principalmente en la zona de Cataluña: Ampuria (Emporiae), Barcelona (Barcino) y particularmente Tarragona (Tarraco). La importancia de las comunidades judías aparece en el Concilio de Elbira (Iliberris), cerca de Granada, el primero en España Bética, en 303/309, en cánones que denuncian el peligro de las prácticas judías. Manifestaciones que se reiteran en diferentes concilios de Europa occidental en la primera mitad del I Milenio que confirman la importancia relativa de los judíos, la preocupación de la iglesia por la persistencia del judaísmo y su influencia. Una influencia que implicó la existencia de “judaizantes” y con seguridad, de conversiones que para nada se puede pretender que fueran masivas.

La llegada de los visigodos a la península a fines del siglo V abrió una nueva etapa en la situación de los judíos en España. Los visigodos arrianos, como minoría invasora en un territorio con una población íbero-cristiana encontraron en los judíos (a su vez minoritarios), el apoyo y la colaboración en sus propósitos de dominio y de administración. A partir de 589, con la conversión al catolicismo de Recaredo, se inician las intolerantes persecuciones de los sucesores visigodos. Las políticas duramente antijudías de Sisebuto, Chintila y Recesvinto, alternando con otras menos desfavorables como las de Sisenando.

Parte de esas actitudes estaban relacionadas con la preocupación por la influencia “judaizante” de los judíos.
Para Wexler los judíos de ese período, habrían sido prácticamente eliminados; eso significaría que los sefaradís habrían tenido un origen norafricano, en particular berbere.
Lo que es cierto es que cuando los musulmanes llegaron en 711, desembarcaron en las cercanías del peñón, de Gibraltar bajo el mando de un general berber, ariq ibn Ziyad al- Layti (de ahí lo de Djebel al-Tariq, la montaña de al Tariq). Venían con él, berberes convertidos al islamismo (Wexler supone que algunos fueran berberes judíos). Cuando los moros, en su avance entraron en Toledo, fueron recibidos por los judíos con los brazos abiertos. Evidentemente los judíos eran todavía un sector de la sociedad con alguna importancia, al punto que los moros los dejaron en custodia de la ciudad. Una situación que se reiteró a medida que los moros siguieron tomando nuevas ciudades. Una “traición”, que los cristianos no dejaron de reprochar a los judíos (no importaba las persecuciones a las que los habían sometido).

Cuarenta y cuatro años después, en 755 derrotado por los abásides Abd al Rahman I desembarcó con un núcleo árabe omeya, apoyado por tropas sirias y también berberes.
Los moros musulmanes, coexistieron durante varios siglos con los judíos. Los judíos eran libres de practicar su religión, sus costumbres y actividades. Cuatro siglos, primero los almorávides y después, en 1147 E.C. los almohades, una tribu berber, desembarcaba en la península: Fue el comienzo de las discriminaciones.
Entre el desembarco inicial y el de los almohades, es el período en el que Wexler ubica los sefaradís norafricanos.
Wexler menciona numerosas conversiones en el ámbito del resto de Europa (occidental y oriental), y de Cercano Oriente y también en África del Norte. La primera referencia a judíos berberes habría aparecido recién en el siglo XII en los escritos de un marroquí musulmán geógrafo y cartógrafo. Según otra información en los siglos diez y once las conversiones musulmanas al judaísmo habrían sido masivas, a tal punto que la gran mayoría de judíos marroquíes no tenía sangre judía.
Esa información se complementa con la de la periódica inmigración de judíos (berberes judíos) de África del Norte a la península y el masivo proselitismo judío en el área de los musulmanes en la península.

¿Cómo fue el proceso proselitista? ¿Cuáles fueron las fuerzas y las situaciones para que se diera?. Wexler no da mayores explicaciones. El hecho es que los berberes (¿algunos judíos?), judaizaron a otros berberes, quizás por los judíos preexistentes; y hasta judaizaron a los cristianos. Después durante cuatro o cinco siglos aprendieron el español, “relexificaron” el árabe en ladino y devinieron sefaradís. Todo esto lo sabemos gracia a la lingüística, que pudo detectar que el ladino tiene palabra hebreas y hasta árabes (y probablemente berberes).También el español tiene palabras árabes (detalle que no vendría mal recordar). Una hipótesis parecida a la de los sorbios, eslavos de Brandenburgo y Sajonia del Este que relexificaron el eslavo en alemán y lo convirtieron en Ydish, con la participación de los Khazaros..
El proselitismo berber-judío habría sido impresionante.

Es cierto que con el florecimiento de la ocupación musulmana, la población judía de Granada, Tarragona Sevilla, Jaén, Almería y Lucena, (que llegó a ser llamada la “Perla del Sepharad”), fue alimentada por la afluencia de judíos de África del Norte.
Esos “berber-judíos” habrían sido los que estuvieron en la cercanía al poder, el caso de Hasdai ibn Isaac ibn Shaprut, hombre de confianza de Abderramán, punto de arranque para el conocimiento de la polémica existencia de los kházaros. También estaría Maimónides (que escribía en hebreo y hablaba en árabe o viceversa). Después, durante los Reinos Taifas, los semicivilizados berberes incapaces de conducir los asuntos del estado extendieron la participación judía a Samuel ha-Naghid (993-1055), visir de los soberanos ziríes de Granada, entre otros.

Un período en el que fueron numerosos los representantes judíos (y musulmanes) en la medicina, la cirugía y otros campos del saber y de la ciencia, como la astronomía, la literatura y la historia. También el de la Escuela de Traductores de Toledo en donde los judíos, probablemente gracias al conocimiento del berbere (y del árabe, del hebreo, del griego y del latín) tuvieron participación relevante.
Descendientes de los judíos norafricanos, los judíos del período pre-moro, no contarían. Aunque algunos hasta se vanagloriaron, pretendiendo descender de los que vinieron en tiempos de Nabudonosor, o aún, con la bíblica flota de Salomón a Tarsis o Tartesos.

Wexler, la lógica y el proselitismo

Nos pareció interesante analizar el texto de “The non-Jewish origins of Sepharadics Jews:
Para Wexler, el apoyo lingüístico no es evidentemente suficiente [“the absence of significant linguistic data (página 26)]. Era pues lógico que acudiera a la información histórica, [“the linguístic evidence should prove instructive (pagina 52)]. Para ello recurre a referencias, citas (frecuentemente reiteradas), a auto referencias (“lo vimos en capítulo tal...lo veremos más adelante”).
Los elementos utilizados son numerosos al punto de que nos pareció de interés analizar el mecanismo, la lógica del armado de sus afirmaciones que trasforman sus silogismos en verdaderos sofismas.

Veamos la estructura de la teoría que Wexler desarrolla.
1.- Hubo en la Antigüedad y en todos los tiempos conversiones al judaísmo (Adiabene, himayanitas, yemenitas, kházaros). Numerosas conversiones, muchas conversiones, y aún masivas (pg. 49). La reiteración de la proposición, podría hacer pensar que fueron masivas y generales y que fueron pocos los judíos de la Diáspora, descendientes de los "Ancient Palestinan Jews”.
2.- Entre los judíos de la España pre-islamica, indudablemente existían elementos que venían de Europa; en gran número eran conversos eslavos, godos, vándalos, visigodos, e ibéricos (pg. 38).
3.- Hubo migraciones de los judíos de Asia occidental al Mediterraneo occidental (el Maghreb),
4.- Hubo conversiones al judaísmo en África del Norte antes y después de la llegada del islamismo.
5.- Entre los habitantes de África del Norte, estaban los berberes, que (parcialmente) se convirtieron al judaísmo, aunque: “the first reference to Jews Berbers appears in the wrintings of 12th Century of al-Idris, a Moroccan Muslim geographer and cartographer” ( pg. 36). Una referencia, bastante tardía, .
De las proposiciones anteriores surgiría como conclusión, la inferencia deductiva que:
La gran mayoría de los judíos marroquíes (es decir berberes) no tenían sangre israelita, sino indígena; "The overwhelming mayority of Moroccan Jews do not have Israelite blood: the indigenous predominate"( pg 38).


A partir de esa conclusión, Wexler propone un segundo silogismo:

6.- En las diversas invasiones de los musulmanes a España: había berberes. La primera, la de 711 (la del general berber al- ariq), la más masiva que vino en su apoyo (de Musa ibn Nusai) también la de Abd al Rahman en 755, incluía y hasta en su mayoría, serían berberes. Ni que hablar de los posteriores invasiones de los berberes almorávides y almohades.
7.- Entre esos berberes había berberes judíos. "Jews seem to have participated primarly in only in early wave between the 8th and 10th century" (pg 26 primeras lineas).
8.- El florecimiento musulman en España atrajo a muchos judíos de África del Norte (pg. 37).
9.- "Jews from Irak an Yemen migrated to North África and eventually to Spain along with Muslim begining 9th century and possible earlier"(pg. 31).

Para ajustar las referencias a conversiones parciales y tardías, Wexler agregaría una última afirmación. A los judíos ( berberes que lleagaron con las invasiones, a los que llegaron aisladamente (también de origen norafriicano, habría que agregar: las conversiones al judaísmo, en España, de los berberes islámicos invasores. Sobre el particular, no proporciona mayores precisiones.

Hablar de conversiones, tanto en África del Norte, como en España,, implica hablar de proselitismo. Hacemos la distinción en cuanto, a nuestro entender, el proselitismo está relacionado con conversiones generales masivas, o semi masivas.
El judaísmo, no ha sido en general proselitista. Los casos como el de Adiabene y el de los kházaros, corresponderían a conversiones puntuales de una tribu, a partir de la conversión de una elite o núcleo gobernante.
En Roma, la “judaización”, los “judaizantes”, eran una preocupación de pensadores, como Juvenal, Horacio y Petronio. Estaba relacionada con la influencia que habrían tenido sectores minoritarios pero de un nivel social y económico por encima del medio, al punto de haber conquistado familias no judías que habrían adoptado costumbres judías y que, en algunos casos, habrían llegado a la conversión.
En el I Milenio de la EC., el enfrentamiento entre la Iglesia y la Sinagoga y las numerosas leyes antijudías (no antisemitas), fueron expresión de la existencia de la privilegia judaica, que fue posible a partir de sectores judíos relacionados con el poder (merovingio y luego, carolingio).
Que los judíos tuvieran relaciones e influencias con el poder, no significa que tuvieran el poder: las conversiones al judaísmo en Europa occidental no fueron masivas ni generales (también hubo conversiones en sentido inverso). En España, en particular, los musulmanes (antes los arrianos) buscaron el apoyo de los judíos, ello que no significó que los judíos tuvieran el poder. Aunque algunos, en número limitado, llegaron a cargos de consejeros o ministros .
De manera que así como es poco probable que los judíos marroquíes, en su mayoría, fueran berberes conversos, y que los judíos que llegaron a la península fueran en su mayoría del mismo origen, tampoco es pensable que los berberes no judíos que invadieron la península se hayan convertido al judaísmo.

Enrique J. Dunayevich
21 de Mayo de 2001

 

 

 
 
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