absolum - espacio de conocimiento para compartir
Arte Salud
Ecología Mística
Ciencia Antropología, historia...
Proyectos Otros temas

SALUD > LOS GRUPOS SANGUÍNEOS Y LA ALIMENTACIÓN

22 formas de Yoga
  25 alimentos anticáncer  
  Afrodisíacos  
  Afrodisíacos y aromas  
  Agua Diamantina  
  Alimentos inteligentes  
  Alimentos y Gunas  
  Amalgama  
  Aspartame  
  Cáncer  
  Cáncer: desintoxicación  
  Cáncer y Cándidas  
  Carezza  
  Chakras, Glándulas ...  
  Cloruro de Magnesio  
  Cocinar con microondas  
  Continuum Concept  
  Danza del vientre  
  Deseo materno  
  Depresión invernal  
  EFT  
 

Efedra

 
  Edificio enfermo  
  Energía por la respiración  
  Espirales Energéticas  
  Ejercicios visión  
  Espagiria  
  Fluorización  
  Fosfenismo  
  Función 3er ojo  
  Función sexualidad  
  Garbanzos y felicidad  
  Ghee  
  Grupos sanguíneos  
  Hidroionización  
  Juramento de Hipócrates  
  Kambó  
  Kombucha  
  Kundalini Yoga  
  Kohol  
  Kombucha  
  La leche animal  
  La linaza  
  Limpieza Hepática  
  Luna y Salud  
  Macrobiótica  
  Manifiesto maternidad  
  Margarina  
  Matricidio  
  Medicina China  
  Metales pesados  
  El misterio del agua  
  Margarina  
  Metales: intoxicación  
  Microondas  
  Mirar al sol  
  Misterios del agua  
  MMS  
  Mudras  
  Neem  
  Odent  
  Odontología Holística  
  Orinoterapia  
  Oro blanco  
  Orquideas  
  Oxitocina  
  La Pineal  
  La Pineal y 3er ojo  
  Pan Esenio  
  Parto orgásmico  
  Radiónica  
  Remedios Florales  
  René Quinton  
  Saber respirar  
  Serotonina  
  Sexualidad infantil  
  Somos mutantes  
  Stevia  
  Soya  
  Stevia  
  Tensegridad  
  Terapia Gestalt  
  Terapia Cráneo-Sacral  
  Transtorno estacional  
  Transtornos mentales  
  Vacunas es pandemia  
Visión sin gafas

Herejías y herejes de nuestro tiempo


 


Los grupos sangruíneos y la alimentación

Dr. Peter J. D'Adamo

La sangre es la vida misma. Es mágica, es alquímica. No sólo proporciona los complejos sistemas de aprovisionamiento y defensa necesarios para nuestra propia existencia sino los desplazamientos y agrupamientos de nuestros antecesores y la forma en que se adaptaban al ambiente, las dietas y los gérmenes.

Grupo O: el más antiguo y más básico, cuando todos pertenecían a ese grupo y ocupaban un espacio concentrado, comían la misma dieta y respiraban los mismos organismos. Aún hoy es el tipo de sangre predominante, con un sistema inmunológico resistente e ingobernable dispuesto y capaz de destruir a cualquiera.

Grupo A: es el de los primeros inmigrantes forzados por la necesidad a adaptarse a estilos de vida agrarios, con una personalidad más cooperativa para adaptarse a las comunidades multitudinarias.

Grupo B: es el asimilador, adaptado a los nuevos climas y a la mezcla de poblaciones al emigrar las razas desde África hacia Europa, Asia y América. Se originó en la región del Himalaya y en los Urales entre las tribus caucásicas y mongoles. Representa la búsqueda de un equilibrio entre las tensiones de la mente y las exigencias del sistema inmunológico.

Grupo AB: se encuentra en menos del 5% de la población. Apareció unos mil años atrás luego de una gran migración de pueblos orientales hacia Occidente. Es una rara fusión entre el tolerante tipo A y el tipo B de origen bárbaro, pero más equilibrado.

Los tipos A y B no tienen más de 15.000 a 25.000 años de antigüedad y el tipo AB es mucho más reciente. La sangre del Sudario de Turín es del grupo AB.
La sangre parece un líquido rojo homogéneo, pero está compuesta por muchos elementos diferentes. Los glóbulos rojos contienen un tipo especial de hierro que se utiliza para transportar oxígeno y crear el característico color de la sangre. Los glóbulos blancos nos protegen contra la infección. También hay proteínas que proporcionan nutrientes a los tejidos, plaquetas que favorecen la coagulación y plasma que contiene los guardianes del sistema inmunológico.
El tipo de sangre es la clave para todo el sistema inmunológico. Controla la influencia de los virus, bacterias, infecciones, sustancias químicas, estrés y todo tipo de invasiones y condiciones capaces de comprometer el sistema inmunológico. Cada tipo de sangre posee un antígeno diferente, con su propia estructura química específica.

El tipo O (El Cazador): antígeno O (fucosa)
El tipo A (El Agricultor): antígeno O (fucosa) + N-acetil-galactosamina (azúcar A).
El tipo B (El nómade): antígeno O (fucosa) + D-galactosamina. (azúcar B)
El tipo AB (El enigma): antígeno O, (fucosa) + N-acetil-galactosamina + D-galactosamina. (azúcar AB)

Los antígenos crean anticuerpos y cada uno está específicamente destinado a identificar y atacar a un particular antígeno extraño. El tipo A posee anticuerpos contra el B y viceversa. El AB no posee anticuerpos y el tipo O posee anticuerpos contra los tipos A y B. Por eso el O es dador universal y el AB es receptor universal.


LECTINAS
Entre la sangre y los alimentos se produce una reacción química debido a un factor conocido como lectina. Las lectinas son proteínas abundantes y diversas que se encuentran en los alimentos y tienen propiedades aglutinantes que afectan la sangre. Si las lectinas ingeridas no son compatibles con su antígeno, esas lectinas atacan un órgano o sistema orgánico (riñones, hígado, cerebro, estómago, etc.) y comienzan a aglutinar las células de esa zona. Esto provoca el síndrome de intestino irritable o de cirrosis hepática, o bloquea la irrigación sanguínea renal, etc.

La mayoría de las lectinas que ingerimos no son perjudiciales y el 95% es desechado por el organismo, pero un 5% se infiltra en el torrente sanguíneo donde reacciona destruyendo los glóbulos rojos y blancos. Pueden crear una inflamación aguda de la mucosa sensible de los intestinos y su acción aglutinante puede parecer una alergia a los alimentos. Como hay lectinas en casi todos los alimentos, la clave es evitar las que aglutinan las células de su tipo de sangre en particular.

Las lectinas varían ampliamente según su origen y se unen a combinaciones diferentes de azúcares. La dieta beneficiosa para un tipo puede ser peligrosa para otro. El tejido nervioso es muy sensible al efecto aglutinante de las lectinas. La lectina de lenteja produce artritis, así como el tomate, la berenjena y la papa blanca.

Las lectinas mitógenos hacen que los glóbulos blancos generen la mitosis (reproducción)-

Se pueden detectar las lectinas perjudiciales porque generan subproductos tóxicos denominados indoles. El nivel de los índoles aparece en la escala Indican que utilizan los laboratorios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
2005-2016   ©opyleft   -   www.absolum.org   -   salvagene[en]yahoo.esSOBRE ESTA WEB