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Recupere la visión sin gafas


por Harry Banjamin

Capítulos extraidos de su libro "Recupere la visión sin gafas"

Sistema completo para el autotratamiento de los problemas oculares que permitió al autor dejar de llevar las gafas más potentes que pueden prescribirse.

POR QUÉ LAS GAFAS SON NOCIVAS
TRATAMIENTO NATURAL
CAUSAS DE LA VISIÓN DEFECTUOSA
TRATAMIENTO DE LA VISIÓN DEFECTUOSA

POR QUÉ LAS GAFAS SON NOCIVAS

[...] las experiencias del doctor Bates han demostrado que la forma del ojo cambia durante la acomodación como consecuencia de la acción de los músculos externos, del globo ocular, los cuales pueden mover el ojo en todas direcciones (hacia arriba, hacia abajo, hacia los lados, etc.). Se demostró que estos músculos mueven la parte posterior del ojo hacia el cristalino cuando se está mirando un objeto distante, por medio de la contracción de ciertas series de los músculos en cuestión, acortando así su forma y agrandando su forma cuando se observa un objeto cercano, de un modo similar al proceso de ajustamiento de una cámara.

Los ojos

Extraido de "LA  ENFERMEDAD  COMO  CAMINO" por THORWALD  DETHLEFSEN
y  RÜDIGER  DAHLKE


Los ojos no sólo recogen impresiones del exterior sino que también dejan pasar algo de dentro afuera: en ellos se ven los sentimientos y estados de ánimo de la persona. Por ello, el individuo indaga en los ojos del otro y trata de leer en su mirada. Los ojos son espejo del alma. También los ojos derraman lágrimas y con ello revelan al exterior una situación psíquica interna. Hasta hoy, el diagnóstico por el iris utiliza el ojo únicamente como espejo del cuerpo, pero también es posible ver en el ojo el carácter y la idiosincrasia de una persona. También el mal de ojo y el mirar con malos ojos nos dan a entender que el ojo es un órgano que no sólo recibe sino que también proyecta. Los ojos actúan cuando se le echa un ojo a alguien. En el lenguaje popular se dice que el amor es ciego, frase que indica que los enamorados no ven claramente la realidad.
Las afecciones más frecuentes de los ojos son la miopía y la presbicia, la primera se manifiesta principalmente en la juventud, mientras que la última es un trastorno de la edad. Esta distinción es justa, ya que los jóvenes sólo acostumbran a ver lo inmediato y les falta la visión de conjunto o de alcance. La vejez se distancia de las cosas. Análogamente, la memoria de los viejos es incapaz de retener hechos recientes pero conserva un recuerdo exacto de sucesos lejanos.
La miopía denota una subjetividad exagerada. El miope lo ve todo desde su óptica y se siente personalmente afectado por cualquier tema. Hay gente que no ve más allá de sus narices, pero no por alargar menos esta limitada visión les permite conocerse mejor a sí mismos. Ahí radica el problema, porque el individuo debería aplicarse a sí mismo aquello que ve, para aprender a verse. Pero el proceso toma el signo contrario cuando la persona se queda encallada en la subjetividad. Esto, en definitiva, quiere decir que, si bien el individuo lo relaciona todo consigo mismo, se niega a verse y reconocerse a sí mismo en todo. Entonces la subjetividad desemboca en una susceptibilidad irritable u otras reacciones defensivas sin que la proyección llegue a resolverse.
La miopía compensa esta mala interpretación. Obliga al individuo a mirar de cerca su propio entorno. Acerca el enfoque a los ojos, a la punta de la nariz. Por lo tanto, la miopía denota, en el plano corporal, una gran subjetividad y, al mismo tiempo, desconocimiento de sí mismo. El conocimiento de nosotros mismos nos hace salir de la subjetividad. Cuando una persona no ve claro, la pregunta clave será: "¿Qué es lo que no quiere ver?" La respuesta siempre es la misma: "A sí mismo".
La magnitud de la resistencia a verse uno mismo tal como es se manifiesta en el número de dioptrías de sus lentes. Los lentes son una prótesis y, por lo tanto, un engaño. Con ellos se rectifica artificialmente el destino y uno hace como si todo estuviera en orden. Este engaño se intensifica con las lentes de contacto, porque en este caso se pretende disimular incluso que uno no ve claro. Imaginemos que de la noche a la mañana se le quitan a la gente sus gafas y lentes de contacto. ¿Qué ocurriría? Pues que aumentaría la sinceridad. Entonces enseguida sabríamos cómo cada cual ve lo mismo y se ve a sí mismo y -lo que es más importante- los afectados asumirían su incapacidad para ver las cosas tal como son. Una incapacidad sólo es útil al que la vive. Entonces más de uno se daría cuenta de lo "poco clara" que es su imagen del mundo, cuán "borroso" lo ve y cuán pequeña es su perspectiva. Quizás entonces a más de uno se le cayera la venda de los ojos y empezara a ver claro.
El viejo, con la experiencia de los años, adquiere sabiduría y visión de conjunto. Lástima que muchos sólo experimenten esta buena visión a distancia cuando la presbicia les impide ver de cerca. El daltonismo indica ceguera para la diversidad y el colorido de la vida: es algo que afecta a las personas que todo lo ven pardo y tienden a arrasar diferencias. En suma, un ser gris.
La conjuntivitis, como todas las inflamaciones, denota conflicto. Produce un dolor que sólo se calma cuando uno cierra los ojos. Así cerramos los ojos ante un conflicto que no queremos afrontar. [...]

AFECCIONES DE LA VISTA
Quien tenga problemas visuales lo primero que debería hacer es prescindir durante un día de las gafas (o lentes de contacto) y asumir la situación conscientemente. A continuación, hacer por escrito una descripción de la forma en que durante ese día vieron y experimentaron el mundo, lo que pudieron hacer y lo que no, cómo se las ingeniaron. Este informe debería darles material de reflexión y revelarles su actitud hacia el mundo y hacia sí mismos. Pero ante todo debería uno responderse las siguientes preguntas:
1. ¿Qué es lo que no quiero ver?
2. ¿Obstaculiza la subjetividad el conocimiento de mi mismo?
3. ¿Evito reconocerme a mi mismo en mis obras?
4. ¿ Utilizo la vista para mejorar mi perspectiva?
5. ¿ Tengo miedo de ver las cosas con nitidez?
6. ¿Puedo ver las cosas tal como son?
7. ¿A qué aspecto de mi personalidad cierro los ojos?

Cuando se entiende que la miopía (vista corta) es una condición en la que el globo ocular se alarga y la hipermetropía (vista larga) y la presbicia (vista cansada) son condiciones en las que el globo ocular se contrae a lo largo de su eje longitudinal -la línea existente entre el cristalino y la retina es el eje longitudinal-, resulta claro que, desde la posición del doctor Bates, estas condiciones son sólo el resultado de una acomodación imperfecta debida a la acción fallida de los músculos externos del ojo. En el caso de la miopía el ojo se mantiene en una posición que dificulta la visión de objetos distantes, y en los casos de hipermetropía y presbicia el ojo se mantiene en una posición que dificulta la visión de objetos cercanos.
En resumen, el trabajo del doctor Bates le llevó a la conclusión de que muchos casos de visión defectuosa son el resultado de una tensión en los músculos externos de los ojos, que son los que producen el cambio de forma del globo ocular. Se trata de un principio fundamental del sistema Bates, y se afirmó que empleando métodos para aliviar la tensión de esos músculos podían superarse muchas condiciones de la vista defectuosa.
En su libro, titulado Perfect Sight Without Glasses, el doctor Bates hace una relación detallada de sus experimentos para demostrar su teoría, y la oposición total de su visión con la de la vieja escuela, junto con el mensaje de esperanzas y estímulo que proporciona a todos los que sufren una visión defectuosa, queda demostrada y justificada con los maravillosos éxitos conseguidos todos los días por el método Bates.

Por tanto, habrá que prestar atención a los músculos externos del ojo si queremos encontrar la causa principal de una visión defectuosa. En el pasado, a estos músculos sólo se les consideraba valiosos como ayuda al ojo para mirar de arriba abajo o de un lado a otro. En general no se apreciaba que son en realidad la causa de que el ojo cambie de forma continuamente durante el proceso de visión, y de ahí que todos los intentos de encontrar la causa de la hipermetropía, etc., han llegado a la conclusión de que esos defectos -que se sabe se deben a cambios en la forma del globo ocular- deben ser orgánicos (permanentes), como resultado de haber sometido los ojos a condiciones que les son nocivas, como mala luz, luz artificial, cines, televisión, lectura excesiva, etc.
Sin embargo, desde el nuevo punto de vista, se ha demostrado una y otra vez que las malas condiciones de trabajo, etc., no pueden producir una visión defectuosa. Lo único que pueden hacer esas condiciones es agravar una tendencia ya existente a la visión defectuosa debida a una condición tensionada y contraída de los músculos externos del ojo, de modo que lo que generalmente se considera como causa de los problemas oculares no es más que un factor secundario.
Por tanto, desconociendo cuál es la sede del problema, y suponiendo que una vez que el ojo deviene miope, hipermétrope o présbita -según sea el caso-, no existen medios para que vuelva a su condición normal, la profesión óptica se ha preocupado simplemente por el problema de cómo ayudar mejor al paciente a superar su incapacidad del modo más conveniente para sí mismo, y con este fin se prescriben las gafas.
Tras haberle prescrito al paciente las gafas convenientes, el especialista considera que ha hecho todo lo que está en su mano para enfrentarse a la condición ocular defectuosa; pero un momento de reflexión demostrará que al permitir a su portador ver más claro que antes con su ayuda, y llevándole así a la conclusión de que su defecto está superado, las gafas producen en quien sufre de visión defectuosa un estado de falsa satisfacción.
Imagina, como es natural, que si él puede ver mejor, entonces sus ojos deben estar mejor, y sólo después de llevar gafas durante años, y haberlas cambiado cada vez con mayor frecuencia por otras más potentes, descubre la verdad de que en lugar de mejorar sus ojos, el llevar constantemente gafas los ha empeorado y continuará haciéndolo.
¿Cuál es, entonces, el valor de las gafas? En el mejor de los casos pueden ofrecer un medio fácil y rápido de tratar una condición visual desordenada; pero es muy inconveniente considerarlas como ayudas permanentes a la visión.
Para entender esta cuestión claramente sólo se precisa comprender que, una vez que se llevan gafas, se dificulte todo el proceso natural de la vista.
El ojo, en lugar de permitírsele acomodarse a objetos cercanos y distantes, tiene la acomodación hecha de un modo fijo e incambiable con las gafas, con el resultado de que la condición tensionada de los músculos -que impidieron la acomodación en un principio-, se intensifica, pues los ojos se mantienen en una posición rígida por la acción de las gafas.
Ello explica el que la confianza continua en las gafas suele empeorar los ojos, pues la causa del problema no sólo no se ha eliminado, sino que se ha agravado e intensificado por la introducción de las llamadas "ayudas a la visión"; al mismo tiempo, no se hace ningún intento de alterar las condiciones artificiales que imponen una tensión en los músculos ya tensionados, por lo que nos encontramos con que la práctica de prescribir gafas para una visión defectuosa es, por sí misma, una causa mayor del incremento continuado de la condición que se pretendía superar.


TRATAMIENTO NATURAL

Una vez que el que sufre la visión defectuosa ha llegado a darse cuenta del papel que juegan las gafas en hacer permanente lo que con frecuencia no hubiera pasado, de otro modo, de ser un desajuste temporal del proceso de visión -si se tratase por medios naturales-, deseará conocer esos nuevos métodos de tratamiento; pero probablemente pensará que es pedirle demasiado si se le dice que prescinda de las gafas inmediatamente, obligándole a pasar por ese período inicial inconveniente que transcurrirá necesariamente desde que el tratamiento se inicia hasta que haya conseguido una mejora suficiente que le permita comer sin ayuda.
No obstante, no es absolutamente esencial abandonar completamente el uso de las gafas nada más emprender el tratamiento -aunque los mejores y más rápidos resultados se obtienen en ese caso-, y muchos pacientes que se curaron de defectos de la visión llevaron gafas la mayor parte del tiempo que estuvieron bajo tratamiento. ¡Descubrieron que tenían que llevar gafas cada vez menos potentes conforme progresaba el tratamiento, hasta que llegó un momento en que ya no las necesitaban!
Pueden utilizarse las gafas durante el tratamiento, pero sólo para trabajar, hacer las labores domésticas, etc., y también dejarse durante las horas de ocio y mientras se realicen los ejercicios y detalles comprendidos en el tratamiento. Pero aunque las gafas se abandonen sólo unas horas escasas cada día, se le permitirá a los ojos que empiecen a actuar naturalmente, y dos semanas después del inicio del tratamiento el paciente quedará agradablemente sorprendido por la mejora de su visión, lo que le quedará claro por el hecho de que probablemente las gafas que estaba llevando le resultarán demasiado potentes, y tendrá que ir sacando gafas cada vez más antiguas y menos potentes que estaban olvidadas en un cajón durante años.
Por tanto, la adopción de estos nuevos métodos no perturba la rutina diaria del paciente, puesto que deberán ser llevados a cabo en su tiempo libre, en su casa, y cuando le sea más conveniente. Una vez explicada la base del tratamiento, y dadas las instrucciones para encontrar los requerimientos de las diferentes formas de visión defectuosa, el paciente podrá ponerse a trabajar en seguida para mejorar su vista, y la recompensa a sus esfuerzos la encontrará en el progreso gradual y continuo que observará en su condición. Como es natural, dependerá del grado de visión defectuosa, y del tiempo que se le ha permitido avanzar, la rapidez con que se efectúe el regreso a la visión normal, pues cuanto mayor sea el tiempo de haber llevado gafas más se tardará en acabar con la tensión que han provocado, tanto en los ojos como en los músculos y nervios que los conectan.
Sin embargo, en la mayor parte de los casos, deberá haber mejora si el tratamiento se realiza fiel y regularmente; frase que queda plenamente justificada por los resultados gratificantes obtenidos por los practicantes del método Bates en muchos países.

CAUSAS DE LA VISIÓN DEFECTUOSA

En los capítulos anteriores hemos hablado de la inadecuación del antiguo método de tratamiento de la visión defectuosa; y la causa de efectos tales como miopía, hipermetropía, presbicia, etc., se ha atribuido de modo concreto a una condición de tensión en los músculos que rodean a los ojos.
Es necesario considerar ahora cómo es posible que los músculos en cuestión se tensionen y contraigan, y cuando lo hayamos hecho nos resultarán evidentes las causas subyacentes de la visión defectuosa.

 

TENSIÓN MENTAL

El doctor Bates establece claramente que considera que la causa de todos los defectos de la visión es la tensión mental, que pone en marcha una tensión física correspondiente en los ojos y en sus músculos y nervios, produciendo así la visión defectuosa.
Cree que un temperamento excesivamente nervioso, con una tendencia a la tensión mental y la rigidez de pensamiento, es la causa de la mayor parte de los casos de deficiencia visual grave, y que los defectos menores se deben principalmente a la tensión sobre la mente -y en consecuencia sobre el cerebro y el sistema nervioso- producida por el exceso de trabajo, preocupaciones, miedo, ansiedad, etc., variando en todos los casos el grado de visión defectuosa según el temperamento y la condición nerviosa del individuo. Al llevar a cabo esta teoría, el doctor Bates ha concentrado sus esfuerzos en los métodos de tratamiento que eliminarán la condición de la tensión mental, por lo que la clave del "método Bates" es la relajación.
Si la mente del paciente puede relajarse, se relajarán a su vez sus ojos -junto con los músculos y nervios conectados con ellos-, y de modo similar, si los ojos y sus músculos y nervios pueden relajarse, también se relajará el cerebro, y por tanto la mente; el método de tratamiento de Bates apunta a la relajación física y mental, y sólo cuando se ha logrado esta condición complementaria del cuerpo y la mente es posible la visión perfecta.
El maravilloso éxito de este sistema demuestra que la visión del doctor Bates es, en esencia, correcta, pero hay muchos casos -especialmente las condiciones de mucho tiempo- en que la mejora ha sido lenta, y en algunos casos no ha existido. En opinión del presente autor, los fallos del sistema se deben principalmente a que no tiene en cuenta factores físicos de la mayor importancia.
Imaginar que sólo la tensión mental puede restablecer una condición de tensión de los músculos del ojo evidencia una falta de comprensión del funcionamiento del organismo humano, pues es obvio que si la causa de la visión defectuosa es una musculatura externa de los ojos tensionada, entonces cualquier factor -no sólo mental sino físico- que pueda provocar tensión en esos músculos es una causa potencial de visión defectuosa.
Al ignorar esas otras posibles causas de la tensión, el método Bates se limita, y por tanto, no puede considerarse como un sistema completo de tratamiento natural de la visión defectuosa.
El propósito del presente libro consiste en remediar esta deficiencia y presentar un método global capaz de tratar muchos tipos de problemas oculares del modo mejor y más lógico.


ALIMENTOS

Si vamos a tratar de descubrir las causas físicas posibles de la tensión y contracción de los músculos oculares, debemos tener en cuenta que el ojo forma parte del cuerpo, y que como tal debe compartir cualquier condición que afecte al cuerpo como totalidad -es una falacia considerar al ojo como algo aparte y capaz de funcionamiento por sí mismo.
Por tanto, deberemos dirigir nuestra atención a los factores que puedan dañar a todo el organismo.
Hace ya tiempo que se sabe que enfermedades como la diabetes y la nefritis -enfermedad de los riñones- tienen un efecto sobre los ojos, y es algo generalmente admitido por los médicos que algunos de los casos de cataratas tienen origen diabético. Son muchos también los profanos que saben que los puntos delante de los ojos acompañan a los trastornos de hígado y desarreglos digestivos; pero aún no se ha comprendido la relación notablemente íntima que existe entre los ojos y todas las partes del cuerpo, salvo por los que conocen la ciencia de la iridología.
Los pioneros de la iridiagnosis han sido los que han demostrado que todos los cambios -ya sean funcionales u orgánicos- de cualquier órgano o parte del cuerpo se reflejan en los ojos con un cambio de color en la porción del iris relacionada con ese órgano o parte.
Esta asombrosa afinidad entre el iris del ojo y el resto del cuerpo es el resultado de una maravillosa red de intercomunicación entre los nervios del ojo y los sistemas nerviosos autonómico y cerebroespinal.
Si los ojos pueden ser afectados (y lo son) por las condiciones cambiantes de las distintas partes del cuerpo, ¿no sucederá lo mismo cuando todo el organismo se vea implicado? Muchos practicantes de la terapia natural han descubierto que las condiciones inflamatorias de los ojos, como la conjuntivitis, la iritis y la queratitis, no pueden considerarse como enfermedades simples que afectan sólo a los ojos -como suele entenderse entre la profesión médica-, sino como una condición toxémica del cuerpo, que se debe principalmente a la ingestión excesiva de féculas, azúcar o proteínas. También ha llegado a saberse que las cataratas son sólo un signo de una manifestación más profundamente asentada -y por tanto crónica- de la misma condición.
La propia experiencia del autor le ha demostrado que la alimentación equivocada afecta no sólo a los ojos -como ya se ha ejemplificado-, sino también a los procesos reales por los cuales se realiza la visión -que es algo muy distinto-, pues los músculos y vasos sanguíneos que rodean a los ojos comparten el proceso de empacho producido en todo el cuerpo por un imperfecto metabolismo debido a una dieta desequilibrada y demasiado concentrada.
Una vez que los músculos y vasos sanguíneos están saturados es imposible el drenaje apropiado, por lo que los músculos, en lugar de ser suaves y flexibles, se vuelven duros y contraídos. Esto acaba por impedir la perfecta acomodación, y como consecuencia directa de ello se ve afectada la forma del ojo. El resultado último es la visión defectuosa.
Muchos casos de simple miopía, hipermetropía y astigmatismo no se deben a más causas que a las anteriores, mientras que la presbicia (vista cansada) se debe a ellas casi por completo.
Hasta ahora se suponía que cuando una persona alcanza la edad media los ojos cambian de forma de modo natural -volviéndose ligeramente contraídos-, con lo que resulta difícil la visión de los objetos cercanos, produciéndose la presbicia.
¡Esto se considera como un precio inconveniente, pero necesario, que hemos de pagar por estar tanto tiempo en el mundo! Y la dificultad se supera llevando gafas convexas.
Muy pocos de entre los millones que sufren de vista cansada -o de sus consejeros médicos- comprenden que los hábitos alimenticios equivocados de los cuarenta y cinco o cincuenta años de vida pueden ser los responsables de este cambio en sus facultades visuales; pero es indudable que es así, y muchos de los présbitas podrían recuperar la visión normal simplemente con una dieta sensata y con la realización de unos ejercicios oculares simples.
Para poner de manifiesto la relación vital entre alimentación y visión basta con afirmar que están registrados muchos casos auténticos de visión defectuosa que se han curado simplemente con un ayuno.
El incremento de la eliminación inducido por el ayuno tiene el efecto de abrir los almacenes en que se han acumulado los productos de desecho, que estaban acumulados en los músculos y vasos sanguíneos que rodean a los ojos, y como consecuencia de ello los músculos se relajan y la visión mejora.


SUMINISTRO SANGUÍNEO Y NERVIOSO

Ya hemos hablado de las dos causas principales de la visión defectuosa, la tensión mental y la alimentación equivocada, pero hay otro factor capaz de afectar a la visión del individuo: el impropio suministro sanguíneo y nervioso.
A menos que los ojos tengan un suministro pleno de sangre y fuerza nerviosa, el proceso visual no podrá realizarse apropiadamente; y por tanto cualquier factor capaz de interferir en los vasos sanguíneos o nervios de los ojos es una causa posible de visión defectuosa.
Es evidente que tanto la tensión mental como la alimentación equivocada interfieren en el apropiado suministro sanguíneo y nervioso a los ojos, pero hay algunos medios puramente mecánicos de que esto se produzca.
La sede principal de interferencias mecánicas en el suministro sanguíneo y nervioso a los ojos se encuentra en los músculos que cubren la porción superior de la espina dorsal (en la parte posterior del cuello).
Si estos músculos se contraen o son infiltrados tienen el efecto de sacar ligeramente de lugar a las vértebras unidas a ellos -produciendo lo que se conoce como subluxaciones-, y con el tiempo impiden el flujo directo de fuerza nerviosa desde el sistema nervioso simpatético a los ojos; además, los nervios vasomotores que controlan el tamaño de las pequeñas arterias se ven también afectados, con lo que se restringe el suministro sanguíneo a la cabeza. Por tanto, es necesario, en todos los casos de visión defectuosa, asegurarse de que los músculos de la parte posterior del cuello estén perfectamente relajados y sueltos, y de que no existen defectos en la espina dorsal. Con este fin es extremadamente valiosa la manipulación espinal -bien osteopática o quiropráctica-; es un hecho que muchos casos de visión defectuosa se han curado sólo con tratamiento espinal. (Esto demuestra el gran efecto que estos músculos contraídos del cuello tienen sobre el suministro sanguíneo y nervioso a los ojos.)
Otro punto que hay que entender es que en la mayor parte de los casos de visión defectuosa -con independencia de cuáles puedan ser las causas- la tensión ejercida sobre los ojos y sus músculos, vasos sanguíneos y nervios -debida principalmente al uso constante de gafas- se transmite a los músculos de la parte posterior del cuello, que a su vez se contraen. Por tanto, puede afirmarse como proposición general que los que sufren de visión defectuosa tienen unos músculos del cuello rígidos y contraídos.
Con lo que ya sabemos, es evidente que el regreso completo a la visión normal es imposible si los músculos del cuello no están relajados, por lo que queda perfectamente claro el valor de un tratamiento conveniente del cuello.

TRATAMIENTO DE LA VISIÓN DEFECTUOSA

Tras haber aclarado los diversos factores que son causa de la visión defectuosa, llegamos a la parte referida a los métodos empleados en el tratamiento natural de estas condiciones.
Como son tres las causas principales de la visión defectuosa, también son tres las líneas de aproximación del tratamiento natural; pero como es imposible establecer definitivamente si un caso particular se debe a una sola causa -es más probable que estén implicados dos de los factores, o incluso los tres-, el sistema más efectivo de tratamiento será el que trata los tres factores al mismo tiempo.
Hasta el momento no ha existido ningún sistema global de tratamiento. El de Bates se preocupaba sólo del primer factor, la tensión mental, e ignoraba a los dos restantes; los practicantes de la terapia natural que han intentado un tratamiento de la visión defectuosa escogían la dieta y el ayuno como los mejores métodos, generalmente no teniendo en cuenta el método Bates; y los osteópatas y quiroprácticos que han tratado a pacientes que sufrían de problemas oculares recurrían sólo a la manipulación de la espina dorsal.
Todos y cada uno de estos métodos naturales de tratamiento pueden citar en su favor curaciones asombrosas -especialmente el método Bates- pero también han tenido fracasos, y la razón de éstos es obvia: han acentuado un factor ignorando otros, por lo que sólo ha sido posible la curación completa cuando el caso estaba motivado específicamente por el factor tratado.



 

 

 
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