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CIENCIA > EL MISTERIO DE LOS HALOS DE POLONIO

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El misterio de los halos de polonio

Artículo extraido de:
http://oraculodeoccidente.wordpress.com/

El Dr. Robert Gentry, graduado en Física con un Masters en la Universidad de Florida y que trabajó en la industria de defensa en E.E.U.U. en la investigación de armas nucleares ha realizado una serie de experimentos que le han permitido concluir en la aceptación del creacionismo. Éste físico nuclear es reconocido mundialmente como la máxima autoridad en su campo: el estudio de los halos radiactivos.

¡¡NI CREACIONISMO, NI EVOLUCIONISMO.
DENNOS UNA ALTERNATIVA POR FAVOR!!

Creacionismo vs. Evolucionismo
«Creacionistas»: posición de tipo fundamentalista, que excluye de pleno la teoría de la evolución, por interpretar la Biblia de modo literal, y por considerar que tal teoría es fruto de una ideología materialista y atea, o al menos agnóstica y cientificista. Este grupo se atrinchera en una posición «fideísta», en contraposición al racionalismo que predomina en la ciencia moderna y en el Magisterio de la Iglesia Católica. Se trata de un «movimiento» de carácter militante, y aunque es más bien minoritario, se hace sentir por su actitud proselitista. Se da no sólo en el ámbito protestante, sino también en algunos núcleos católicos de tipo integrista-tradicionalista.

«Evolucionistas»: Su índole es racionalista, «agnóstica», materialista, cientificista, e ilustrada. Esta corriente de pensamiento es por ahora la predominante en el orden científico e incluso de la opinión pública, gracias al apoyo de la mayor parte de los medios de comunicación social. En algunos casos tiene también un carácter proselitista, como puede observarse en algunas de sus publicaciones o en ciertas páginas de Internet.

El Dr. Gentry ha sido capaz de aportar novedosos argumentos (y hasta ahora irrefutables) sobre la validez del modelo creacionista frente al modelo evolutivo, tomando como base los granitos precámbricos (las rocas basales de los continentes) y demostrando que fueron creados de forma instantánea. Es de destacar, que éste hombre, antes de comprender que la Biblia decía la verdad sobre la edad de la Tierra, era un evolucionista convencido.

Desde su publicación hace décadas en varias revistas científicas de la mayor importancia, no ha habido nadie capaz de demostrar su falsedad. Por tanto, la razón científica está de parte del Creacionismo pese a que no se quiera reconocer públicamente.

Su trabajo comenzó con un estudio de los halos radiactivos, que son decoloraciones microscópicas que se encuentran en el granito. Si se pudiesen ver tridimensionalmente, se mostrarían como una serie de conchas concéntricas alrededor de un núcleo central radiactivo. Éstas se suelen estudiar en la mica, que son unas láminas muy finas y oscuras extraídas del granito, que se parten fácilmente.

Al producirse la desintegración radiactiva, que es la transformación espontánea de un elemento a otro, se emiten desde éste núcleo radiactivo partículas Alfa, que dejan unas marcas en el mineral muy características, en forma de círculos concéntricos.

Normalmente la datación de la antigüedad de la Tierra se realiza por medio de dataciones radiactivas, pero en virtud del trabajo del Dr. Gentry, éste proceso a sido demostrado como fallido e incorrecto. Esencialmente consistía en medir los padres radiactivos y su producto final. No se medía directamente la edad de las rocas, estimaban la edad de éstas, a razón de la tasa de desintegración que se supone lineal, y los científicos entonces calculaban la edad de la misma, midiendo la acumulación de producto final, normalmente sobre la desintegración del uranio. El resultado en conjunto de los trabajos evolucionistas, da una edad para nuestro planeta de alrededor de 4.500 millones de años.

Gracias al anterior trabajo de los doctores Whitcomb y Morris sobre los halos radiactivos “El Diluvio del Génesis”, el Dr. Gentry se inició en su propia investigación. Se cree que los halos son los fenómenos físicos que garantizan la fiabilidad de los métodos radiactivos de datación. El tamaño de los halos es siempre igual en todos los granitos, con independencia de la edad que les han asignado, y los evolucionistas explican la igualdad de estos halos, como que representa que la tasa de desintegración a sido uniforme a lo largo del tiempo. Éste sería el error principal.

Los evolucionistas argumentan que la generación de todos los materiales a sido producida a un ritmo lineal y regido solamente por las leyes físicas que rigen en la actualidad. Ésta suposición es el “pegamento” que une y aglutina todas las ciencias actuales para dar un aspecto coherente a la teoría de la evolución. Si ésto se demuestra falso, todo el edificio evolucionista se cae como un edificio al que se le retiran los cimientos.

 

El Misterio del polonio sin Padre

Los halos más significativos son los producidos por el polonio. El polonio aparece normalmente como uno de los productos descendientes del uranio. Los halos de uranio bien definidos exhiben normalmente cinco anillos; los tres últimos tipos (isótopos) son producidos por isótopos de polonio. Aparecen también halos con anillos de polonio que carecen de los anteriores anillos de uranio. Son halos sin progenitor radiactivo.

Ésto es un misterio, ya que se supone que el polonio es siempre un residuo de la desintegración del uranio. Si no había uranio, ¿de donde salía el polonio?

Se achacaba éste hecho a que el polonio había migrado lejos de su fuente padre antes de formar los halos, pero ésta afirmación resultaba poco consistente. En éste caso debería de existir una fuente de uranio cercana a los halos de polonio, pero en todas las fuentes que el Dr. Gentry estudió, no aparecía por ninguna parte, nunca.

El problema resultaba irresoluble, pues la vida media del polonio, es tan solo de tres minutos. En ese escaso margen de tiempo, no podría alejarse demasiado de su fuente original de uranio, pero éste seguía sin aparecer, dejando la teoría evolucionista cojeando irremediablemente. Necesariamente, las evidencias indicaban que esos halos se habían formado de forma instantánea y no a lo largo de millones de años como se pretendía.

Ante éstas pruebas, las palabras del Génesis que describen la Creación, resultaban coherentes y las teorías evolucionistas un mero dogma. La tortilla se había dado la vuelta. No podía ser de otra forma. Las rocas que contenían los halos de polonio se debían de haber solidificado en pocos minutos, ya que las partículas Alfa no habrían dejado su rastro en la roca fundida ni blanda, necesariamente la roca debería de ser sólida, pero si ésta tardó miles o millones de años en solidificarse, el polonio se habría desintegrado en pocos minutos y no habría dejado ninguna huella como las halladas. No hay vuelta de hoja.

El Dr. Gentry comprobó estos procesos en laboratorio, irradiando los halos para comprobar si estaba en lo cierto y los experimentos ratificaban su idea de una solidificación instantánea de las rocas: la Creación era demostrable científicamente.



 
 
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