absolum - espacio de conocimiento para compartir
Arte Salud
Ecología Mística
Ciencia Antropología, historia...
Otros temas

OTROS TEMAS > LA VOLUNTAD DE PODER Y EL IZQUIERDÍSMO ECOFASCISTA

Antropología, Historia...
  Arte  
  Ciencia  
  Ecología  
  Salud  
  Mística  
Otros temas

Laberintos

Herejías y herejes de nuestro tiempo

Artículo original:
revolucionintegral.org

 

La voluntad de poder y el izquierdismo ecofascista

por Kiko Bardají Cruz
de revolucionintegral.org

Para proteger el medioambiente se necesitan comunidades locales omnisoberanas, confederadas con sus iguales mediante concejos abiertos y portavocías. Se necesita libertad. La libertad es rechazada por el izquierdismo que opta por un Estado total.

Para poder hablar del origen del ecologismo izquierdista necesitamos remontarnos a las raíces del antihumanismo que dará forma a este ecologismo de Estado, o lo que es lo mismo, el ecofascismo. Para entrar en materia es necesario explicar un poco de la historia europea. Como vamos a hablar del “ecohéroe” Heidegger, de la ecología profunda y del ecofascismo es necesario hablar antes de ciertos momentos y personajes de la historia alemana.

Las raíces del verdadero ecologismo se encuentra en las normativas concejiles de nuestro mundo rural popular tradicional ya extinto; que eran elaboradas por todos y todas buscando la sostenibilidad y la libertad convivencial. Pero de esto no hablaremos aquí. Aquí vamos a hablar de las raíces del ecologismo de Estado.

En el siglo V los hunos atacan las fronteras orientales del Imperio Romano. Éste se ve obligado a reubicar las legiones imperiales para contenerlos. Esto deja al occidente europeo más libre de presencia militar. Es el momento de la rebelión de los bagaudas en torno al Pirineo occidental que conformarán las simientes de lo que se conocerá como la revolución altomedieval. Los vascones serán uno de los pueblos que iniciará esta revolución altomedieval. En la península ibérica, durante los siglos VI al VIII, el Imperio Visigodo se verá en serios problemas para evitar que los vascones aumenten la extensión de tierras liberadas.  Los visigodos tendrán grandes problemas para evitar que sus masas de esclavos no huyan a estos territorio libres de esclavitud. El imperio franco por el norte tampoco podrá con los vascones y estos se mantendrán libres hasta la llegada del Imperio Islámico. Cuando comience la guerra de liberación contra el Califato una nueva sociedad no esclavista se irá consolidando. Habrá una fusión entre los restos de las cosmovisiones de los pueblos prerromanos no completamente aculturados y el cristianismo revolucionario (no confundir con el catolicismo). Nacerá una sociedad de la oralidad (en abierto rechazo a la sobreescritura romana) regida por confederaciones de concejos abiertos, por la extensión de los bienes comunales, por la primacía de lo rural y del bosque, por la abolición del patriarcado, por la renuncia consciente a la acuñación de moneda,  por el trabajo colectivista y por el pueblo en armas: las milicias concejiles.

Las ideas antiesclavistas, la idea de libertad y la descentralización política se irán extendiendo hacia el norte europeo y llegarán a Europa central. La esclavitud será abolida desde Lisboa hasta el río Elba, en la actual Alemania.

En las zonas liberadas el Estado irá quedando prácticamente en nada hasta el siglo XIII en que volverán a resurgir con fuerza de sus cenizas.

La Iglesia Católica será la que conserve, a buen recaudo, las ideas imperiales romanas. Preservará la Razón y el Sentido de Estado y el saber hacer para organizar la dominación y gobernanza de una minoría sobre la mayoría. La Iglesia sabrá como convertir la voluntad de poder en Estado y será el foco de difusión de estas ideas para la regeneración del Imperio. Bolonia será una ciudad donde el papado católico guardará el conocimiento romano. Será una universidad para ayudar a restaurar los Estados que vayan surgiendo. Las élites supervivientes de toda Europa irán acudiendo a Bolonia para aprender de nuevo a mandar y organizar un Estado. El reino de Navarra será uno de los primeros en iniciar con fuerza la contrarrevolución con ayuda del papado. En la Iglesia se custodiarán las semillas del mal que irán germinado hasta nuestros días donde la Unión Europea es el nuevo Imperio dirigido por Alemania.

El siglo XVI será tremendo en cuanto a retroceso de las libertades altomedievales y de aumento del poder Estatal.

En Alemania, al igual que en nuestra península, los comienzos del siglo XVI serán de consolidación del Estado y de retroceso de las libertades provenientes de la revolución altomedieval. En Alemania las conquistas libertarias altomedievales no estarán tan arraigadas y consolidadas como en nuestra península ibérica y convivirán con sistemas esclavistas en el oriente.

En 1524 comenzará una de las revueltas campesinas más masiva y generalizada de la historia de Europa, la Guerra de los campesinos alemanes.

300.000 campesinos se sublevarán y, de éstos, 130.000 morirán masacrados por las tropas del Estado Imperial romano germánico.

Antes de morir masacrados los campesinos de la llamada Asamblea de todos los campesinos propondrán los llamados doce artículos de Memmingen del 20 de marzo de 1525. Proclamarán doce artículos como acta constitutiva de la recién proclamada Confederación de la Alta Suabia donde todas las comunidades se comprometerán a prestarse asistencia recíproca.

-El 3º artículo decía: “algunos nos tratan como si fuéramos de su propiedad privada, lo que es de lamentar… somos y queremos ser libres”.

-El 5º decía: “que la gente noble se ha apropiado de todos los bosques para su sólo uso personal… los bosques deberán ser devueltos nuevamente a la comunidad”.

-El 7º decía que “de ahora en adelante no admitiremos la opresión por parte de… los Señores”.

-El 9º decía que “nos ultraja grandemente la constante promulgación de nuevas leyes”.

-El 10º volvía a incidir en que “estamos agraviados por la apropiación de praderas y campos que en tiempos anteriores pertenecían a la comunidad. Tomaremos nuevamente posesión de dichos campos”.

-Y el duodécimo terminaba diciendo que “nos reservamos el derecho de poner en práctica nosotros mismos todas las enseñanzas cristianas”.[1]

La masacre será brutal y todas las comunidades insurgentes serán derrotadas menos los montañeses de Suiza y del Tirol[2] donde se crearán confederaciones de resistentes. El ejército de mercenarios de la Liga de Suabia (grupo de nobles) fue el encargado de llevar el peso de la represión y de la matanza. Sus oficiales fueron felicitados en persona por el Papa Clemente VII y por el Emperador Carlos I del Imperio español y V del Imperio romano germánico.

Unos meses antes de la gran masacre de campesinos, Lutero escribe Contra las hordas asesinas y ladronas de campesinos, texto con el que da su apoyo incondicional a los señores alemanes y condena toda forma de rebelión venida de los de abajo contra los príncipes.

Dirá Lutero:

“Contra las hordas asesinas y ladronas, mojo mi pluma en sangre: sus integrantes deben ser aniquilados, estrangulados, apuñalados, en secreto o públicamente, por quien pueda hacerlo como se mata a los perros rabiosos”.[3]

La historiadora Elvira Roca Varela en su obra Imperiofobia y leyenda negra nos dice:

“Lutero escribe Cautividad de Babilonia que es un alegato nacionalista alemán contra el Papado; en 1520 escribe A la nobleza cristiana de la nación alemana donde identifica al Papa con el Anticristo; un poder extranjero, no germánico, de naturaleza demoníaca que atenaza a Alemania. Lutero se presenta ante la opinión pública como el campeón germánico que se levanta contra la opresión latina, el Hércules germánico. […] En lo que respecta a la actitud que mantuvo hacia las cuestiones internas jamás toleró la menor sombra de disidencia religiosa y persiguió con encono a aquellos colaboradores que no mostraron la necesaria sumisión. A los veinte años había escrito que estaba dispuesto a convertirse en “un brutal asesino” y “a matar a todos los que negaban sumisión al Papa”. Sus cambios de opinión siempre fueron radicales.”

“La realidad es que cada confesión protestante creó una nueva iglesia y un nuevo clero para sustituir al que había, y un nuevo catecismo con sus dogmas y liturgias. No hubo jamás libertad para interpretar las escrituras entre los cristianos protestantes. En cada caso, Lutero, Zuinglio, Menno, Carlostadio, Knox, Calvino, etcétera, decidieron lo que su gente tenía que creer y prohibieron tan severamente como la Iglesia Católica, o más, cualquier otro punto de vista. Las persecuciones entre las facciones protestantes y las guerras que entre ellos se desataron provocaron más muertos que las luchas contra los católicos.”

“Lutero era profundamente antisemita y encontró en este punto uno de sus temas favoritos, en Sobre los judíos y sus mentiras dice: “¿Que debemos hacer nosotros, los cristianos, con los judíos, esa gente rechazada y condenada? Dado que viven con nosotros, no debemos soportar su comportamiento, ya que conocemos sus mentiras, sus calumnias y sus blasfemias... Debemos primeramente prender fuego a sus sinagogas y escuelas, sepultar y cubrir con basura todo aquello a lo que no prendamos fuego para que ningún hombre vuelva a ver de ellos piedra o ceniza”. […]

Lutero recomienda una “áspera misericordia” (scharfe Barmherzigkeit), eufemismo de intolerancia absoluta para con el judío. En los juicios de Núremberg, el general de las SA y editor de un periódico furiosamente antisemita, Julius Streicher, se defendió a sí mismo con el argumento de que publicaciones antisemitas habían existido en Alemania desde siempre, y que si el reformador estuviera vivo también estaría en el banquillo de los acusados.”

En la construcción del pensamiento ecologista está Lutero y su odio antirural, su antihumanismo y su culto al Estado.

En la forja del ideario de Heidegger está Martín Lutero que le marcó y vertebró toda su filosofía, como él reconoció y quiso remarcar en multitud de ocasiones. Heidegger es considerado por el izquierdismo como el más grande de los “ecohéroes”, o como dice René Schérer “el primer teórico de la lucha ecológica”.

He remarcado el feroz desprecio que Lutero tenía por la ruralidad para dejar claro que ese odio hacia las gentes del campo se lo transmitió íntegro a Heidegger.

El filósofo alemán Martin Heidegger (1889-1976) es el padre intelectual, junto a Nietzsche, del izquierdismo posmoderno de nuestra época. En sus reflexiones políticas se inspirarán los filósofos posmodernos que dan vida al izquierdismo universitario urbanita de nuestros días, como Deleuze, Derrida, Foucault, Vattimo, Lyotard, Guattari, Irigaray… Este grupo de filósofos también pertenecerán a lo que se llama el nietzscheisme (seguidores de Nietzsche). Gianni Vattimo escribirá su famoso libro “Heidegger y la cuestión ecológica”. El ecologismo de hoy es antirural, es misántropo, malthusiano y partidario de la despoblación forzosa, del llamado rewilding (renaturalizar territorios expulsando e impidiendo los asentamientos humanos, sólo con acceso de los funcionarios del Estado). Ese desprecio por los aldeanos, por los pueblerinos, se transmitirá de Lutero a Heidegger y de Heidegger al izquierdismo. Es público y notorio el desprecio total del ecologismo actual por la ruralidad y su defensa de imponer una normativa aplastante sobre el campo que impida toda actividad primaria. El izquierdismo es defensor a ultranza de, por ejemplo, la red natura 2000, una jurisdicción especial ecofascista venida del la Unión Europea, esto es, de Alemania.

Los ecologistas profundos contemporáneos elevan a Heidegger al panteón de los ecohéroes. El rechazo furibundo que este filósofo desata contra el humanismo antropocéntrico le lleva a ser uno de los principales teóricos de la ecología profunda.

Su pesimismo antropológico y su misantropía son explicadas por Emmanuel Mounier cuando dice que: “El caballero de la muerte de Durero,[4] símbolo predilecto de Nietzsche, es la imagen central de la antropología heideggeriana”.[5]

Para Heidegger el ser humano es ya desde su nacimiento Sein-zum-Tode o “Ser hacia-la muerte”. Con su lenguaje oscuro intentará demoler los fundamentos de la cultura clásica occidental y desatará en muchos de sus discípulos un fuerte nihilismo. Para Heidegger el Ser debe estar subordinado a la Nada.

Ensalzará la fuerza como uno de los elementos esenciales del Ser y la identificará con la verdad, dirá: “Lo verdadero no es para todo el mundo, sino sólo para los fuertes”. Asignará a Alemania la misión de rescatar lo auténtico.[6]

Sobre el Estado alemán Heidegger dirá en 1933:

“¡Pero que sentido tiene hablar de tiempo perdido, cuando la cuestión de que se trata es la de luchar por el Estado! El peligro no puede provenir de trabajar para el Estado nacionalsocialista. Viene solo de la indiferencia y la resistencia (widerstand) al Estado”.[7]

El compromiso de Heidegger con el Estado nazi será activo y permanente, incluso en la posguerra. Jamás se arrepentirá de su apoyo al nazismo, al que defenderá hasta el fin de sus días. Heidegger será uno de los encargados por el III Reich de editar y reeditar las obras de Nietzsche al considerarse que éstas guardaban el meollo de la ideología nazi. Como ya hemos dicho, Nietzsche y Heidegger son los dos principales inspiradores del izquierdismo posmoderno actual.

Por la senda ecologista y conservacionista de Estado, el izquierdismo misántropo se termina fusionando con el darwinismo social militarizado más elitista y reaccionario. Esta fusión, este encuentro, se da en la necesidad de sacar a las poblaciones rurales o indígenas de las zonas ecológicamente sensibles para renaturalizarlas. El culto al SEPRONA y a la Guardería Forestal es en ambos casos extremo. Decir culto al Seprona es decir culto al Ejército español, pues la Guardia Civil tiene un doble naturaleza civil-militar. Toda dictadura es al fin y al cabo un culto al Estado, al Ejército. Como dirá el principal discípulo de Nietzsche y principal importador de sus ideas a la península ibérica Ortega y Gasset (el filósofo por excelencia de La Falange): el ejército estatal es, textualmente, “una de las creaciones más maravillosas de la espiritualidad humana” y “la guerra un motor biológico y un impulso espiritual que son altos valores de la humanidad”.[8]

José Ortega y Gasset dirá que le la grave enfermedad que España sufre es la ruralidad ibérica y su cosmovisión, lo que él llamaba “el ruralismo”, el “plebeyismo” o “el aldeanismo”. Ortega dirá que “debo a Alemania las cuatro quintas partes de mi haber intelectual”.[9] Dejó claro Ortega que lo más urgente para combatir el pensamiento aldeano era “germanizar España”. También quería expresar lo mismo cuando insistía en la necesidad de “europeizar España”.

En el estado español la mayor parte de los seguidores de Félix Rodríguez de la Fuente (y él mismo) serán fervorosos seguidores de Ortega y Gasset. Promoverán los parques sin gente y la despoblación rural a gran escala.

Millones de personas bienintencionadas en todo el mundo apoyan el conservacionismo de Estado. Su candidez no las exime de la responsabilidad que todos tenemos. Nuestra posición  se resume en estas sencillas palabras de Stephen Corry, (actual director de Survival International que lucha, entre otras cosas, para denunciar las expulsiones de pastores, indígenas y poblaciones de todo tipo de los parques “a proteger” por los Estados, en especial denuncia las políticas de la organización mastodóntica del conservacionismo WWF):

“Cuando los conservacionistas de a pie articulan sus creencias suelen insistir en el enriquecimiento espiritual y en la revitalización que les proporciona estar al aire libre, en la naturaleza, y a menudo insisten en que no podrían vivir sin ella. Pero millones de otras personas (quien escribe estas palabras incluido) comparten esta experiencia con no menos intensidad, al tiempo que aman a la humanidad y se oponen a que se haga daño a otros seres humanos. Nos apasiona tanto la importancia de que se haga justicia a los vulnerables como la posibilidad de disfrutar “la naturaleza”. 

El amor a la humanidad está desapareciendo y en su lugar aparece el monstruo exterminacionista misántropo cargado de odio. Aparece el ecofascismo que nos considera una plaga a extinguir. Iberia, una vez más, ya lo avisamos aquí, será el bastión, el rompeolas donde todas sus embestidas encuentren una resistencia letal. Aquí vamos a plantarles cara como siempre, con la pasión que nos caracteriza. Ya lo estamos haciendo.

En el libro de Heleno Saña Antropomanía. En defensa de lo humano se describe el antihumanismo militante que hoy secunda el izquierdismo. Odio y autodio a todo lo humano.  Una ideología trastornada que la propaganda institucional nos inocula sin piedad. Nos dicen que nuestra maldad es infinita y que lo que mejor podemos hacer es desaparecer, extinguirnos (o ser extinguidos…). Una misantropía que se está convirtiendo en misantropía de masas.

Sobre esta misantropía de masas el escritor Félix Rodrigo Mora nos habla sin pelos en la lengua en su obra Erótica creadora de vida. Propuestas ante la crisis demográfica.

“Somos, se nos dice, canallescos al completo, perfectos para ser detestados, dignos de odiarnos a nosotros mismos, absolutamente ignominiosos, carroña con aspecto humano, forajidos natos. Sí, porque somos, nos repiten sin tregua los funcionarios y neo-funcionarios del progresismo institucionalizado, consumistas, machistas, racistas, varones, mujeres-macho, islamófobos, blancos, ecocidas, homófobos, especistas, occidentales… Por tanto merecemos la muerte […] Así pues, tenemos, como deber cívico: 1) no tener hijos, 2) automatarnos […] Se nos culpa para exculpar al poder constituido, se nos sugiere el suicidio de masas para que no pensemos en la revolución, se nos llama a autoexterminarnos para que no exterminemos al ente estatal/clase patronal. Ésa es su necrofilia lógica. La ideología culpabilizadora del individuo y el pueblo/pueblos es la forma más perfecta de ideología fascista, un antihumanismo que chorrea sangre. En ella, el ecologismo institucional… ocupa un lugar muy destacado […] Una pérdida del instinto de supervivencia y de la voluntad de vivir, un enamoramiento del no ser, un ansioso y goloso culto a la muerte y la nada.”

El fundador de la revista Quercus (principal vocero del conservacionismo ibérico) y uno de los principales animadores del rewilding actual, Benigno Varillas, decía en el periódico La Vanguardia que:

Es un error muy grave pensar que el mundo rural tradicional es la solución para la conservación medioambiental… el mundo rural tradicional no nos puede llevar a ningún lado... ha de ser la tecnología la que ofrezca soluciones… vaciar territorios, reducir la población no es ningún drama… el planeta tiene que reducir su población hasta los diez millones de personas… en el campo la vanguardia deben ser personas con teletrabajo y funcionarios que restauren la vida salvaje… se debe optar por la tecnología y la producción artificial de alimentos… apostar por la sociedad de la información y la biotecnología.”[10]

La idea y el término rewilding fue forjado por David Foreman. La “renaturalización” preconizada por Foreman propone la desaparición del 70% de la población mundial. Famosa es su petición pública de que no se interviniera humanitariamente en las hambrunas del tercer mundo y que se dejara que la naturaleza campara a sus anchas. Foreman ha sido uno de los fundadores de Earth First! (¡Primero la Tierra!) y ha sido director de la enorme organización conservacionista Sierra Club. Foreman sólo veía “zonas vírgenes” donde había indígenas, pastores, rebaños, aldeas; y esta forma de mirar el mundo que tenía Foreman, ya la tenían antes que él los liberales y los nazis; y la tienen ahora los ecologistas más izquierdistas y radicales.

Earth First suscribe la llamada “Ecologia Profunda”. Este ecologismo, no renuncia al Poder, al Estado como herramienta y considera al humano una plaga, un cáncer que ha de ser combatido mediante políticas antinatalistas. Propone contener la expansión de los seres humanos y vaciar de ellos cuantos más espacios mejor. Este ecologismo es 100% malthusiano. Foreman dirá: “Los auténticos ecologistas no tienen hijos”. Este ecologismo germinará con gran éxito entre el izquierdismo ecologista urbanita.

James Lovelocke, autor de la teoría gaia y líder intelectual del ecologismo se reivindica de la “ecología profunda”. Sostiene que se debe reducir la población y que el Estado debe tener un papel central en la ecología. Propone la dictadura estatal “dejando la democracia en espera por un momento” para aplicar biopolíticas y leyes de excepción. Lovelock arremete contra lo que él llama “ecologismo humanista”. Se le considera el padre del ecofascismo.

Peter Singer es uno de los padres de la idea de la “Liberación Animal”. Un activista vegano que aboga también por un anti-humanismo radical. La filosofía clásica y la tradición humanística serán despreciadas por él con el distintivo de “especista”. Peter Singer ve moral y legítimo que los Estados implementen políticas de reducción de población y vaciamiento radical de territorios.

Uno de los primeros ecologistas declarados fue el furibundo nacionalista alemán Ernst Moritz Arndt (1769-1860) . Este autor será reivindicado y estudiado por el nazismo y dará forma a las teorías ecologistas. Su lectura recordará, una y otra vez, al actual movimiento vegano que pone todo al mismo nivel, sin antropocentrismo. El humano no va primero que el gusano.

Dirá:

“Cuando uno ve la naturaleza desde la necesaria conectividad e interrelación entre las cosas, entonces todas las cosas pasan a tener la misma importancia: los arbustos, los gusanos, plantas, humanos, piedras, nada va primero o último”.

Su ecologismo será acompañado de un virulento nacionalismo contra judíos, eslavos, negros… que con su sobrepoblación dañan la naturaleza.

Ernst Haeckel (1834-1919), que fue el primero que acuñó el término “ecología” en 1867.  Este creador y padre de la “ecología” será un ferviente darwinista social que creerá en la superioridad racial alemana, en la eugenesia racial y en el antisemitismo más virulento. Al final de su vida desempeño un papel activo en el advenimiento del régimen nazi.

La ecología profunda está calando intensamente en sectores izquierdistas. En vez de responsabilizar al modo estatal-capitalista de producción y organización se achaca todo al “exceso de población”, exactamente igual que como lo hicieron los nazis.  Luc Ferry, profesor de la Sorbonna, explica bien de que se trata este pensamiento: “se puede decir legítimamente que la ecología profunda hunde alguna de sus raíces en el nazismo y alza sus ramas hasta las esferas más extremas del izquierdismo cultural”.

En la investigación de Janet Biehl y Peter Staudenmaier titulada Ecofascismo. Lecciones sobre la experiencia alemana, se nos revela que el ecologismo y el conservacionismo malthusiano, misántropo y darwinista eran una de las banderas del nazismo y para nada algo periférico o pasajero. En 1933 se fundó La Liga del Reich para la Agricultura Biodinámica. La agricultura biodinámica es una doctrina ecológica y mística, llamada antroposofía, fundada a principios del S.XX por Rudolf Steiner. La Liga del Reich para la Agricultura Biodinámica se integró en el Movimiento Alemán para la Reforma de la Vida en el que su primer principio declaraba: “El nacionalsocialismo es la visión que el Movimiento Alemán para la Reforma de la Vida (Lebensreform) quiere para el mundo”.

El movimiento ecológico biodinámico recibió muchos elogios de la prensa nazi. Y a su vez, la revista vocero de la biodinámica Demeter alababa al Estado nazi. Demeter celebró las conquistas del Ejército alemán e hizo un llamamiento a utilizar a los prisioneros de guerra y a las poblaciones conquistadas como esclavos en proyectos medioambientales[11]. Ansiaban despoblar (y así lo hicieron hasta donde pudieron) grandes zonas del este, mediante el exterminio, para crear grandes Parques Nacionales y zonas ecológicas.

Desde el principio de la guerra los profesionales y seguidores del movimiento ecologista biodinámico se unieron a las SS en varios proyectos. Uno fue el crear granjas ecológicas en el territorio del este conquistado y despoblado de la plaga de los humanos.

En estos planes de “asentamiento” de colonos agrícolas ecológicos alemanes fue famosa la granja modelo en el territorio conquistado y vaciado de Posen. Esta granja fue una escuela biodinámica en la que las SS y La Liga del Reich para la Agricultura Biodinámica producían productos ecológicos de alta calidad para los miembros del NSDAP, las SS y el Ejército alemán. Pero esto era sólo una de las principales escuelas de formación.

Los campos de cultivo biodinámico de gran producción se instalaron en los campos de concentración y exterminio para aprovechar la mano de obra esclava que proporcionaban. Famosas fueron las enormes plantaciones ecológicas biodinámicas llevadas por esclavos en los campos de exterminio de Dachau y Ravensbrück. Hubo muchísimas más plantaciones biodinámicas esclavistas por todo el territorio del este ocupado y por toda Alemania. La plantación esclavista del campo de exterminio de Dachau fue dirigida por el líder ecologista biodinámico Franz Lipper, que además fue uno de los jefes de la marca biodinámica de cosméticos y naturopatía Weleda. Weleda suministró cantidades enormes de materiales biodinámicos al doctos Sigmun Rascher (del que ya hemos hablado más arriba) para que realizara sus infames experimentos médicos en niños.

Otro líder ecologista, oficial de las SS y profesor antropósofo de la biodinámica será Carl Grund. Fue designado por el Estado alemán para el asesoramiento a los proyectos de “agricultura natural” en los territorios conquistados de Rusia. Desde concepciones malthusianas y darwinistas azuzó y participó en el genocidio de rusos para liberar tierra para los colonos alemanes y su agricultura ecológica. Fue jefe de la Oficina de Información para la Agricultura Biodinámica.

El Centro Alemán de Investigación para la Alimentación y la Nutrición creado por Himmler y dependiente de las SS, se implicó activamente en la comercialización y distribución de los productos Demeter y Weleda.

Recordemos que Himmler fue el que creó los escuadrones de ejecución itinerantes Einsatzgruppen; fue ministro del interior y jefe de la Gestapo o policía secreta; y encabezó la construcción y el funcionamiento de los campos de concentración. Himmler dirigió personalmente el exterminio de 14 millones de personas entre judíos, polacos, gitanos, rusos, yugoslavos…

En todo el movimiento popular nazi alemán y en sus dirigentes hubo muchísima actividad en favor de los derechos de los animales, del vegetarianismo, de la nutrición natural, de la comida orgánica y de los métodos naturales de cuidado de la salud. Harto conocido y ampliamente estudiado es el vegetarianismo de Adolf Hitler y otros altos dirigentes del nazismo.

Hoy Demeter es una certificación enorme de productos ecológicos biodinámicos en todo el mundo. En España tienen actualmente más de 8.000 hectáreas de producción certificada que generalmente se exporta a Alemania. Demeter ha sido la primera certificación ecológica del mundo.

Weleda es en la actualidad una enorme multinacional ecológica y biodinámica con más de 2000 empleados en 50 países. Especializada en naturopatía, productos pediátricos y cosméticos inspirados en la teoría antroposófica de Rudolf Steiner.

Otro ecologista de renombre será el alto cargo del Estado nazi alemán Fritz Todt que fue el encargado de construir la alabada hoy por todos (liberales, socialdemócratas y comunistas), Red de Autopistas del Reich. Fritz Todt, un “ecologista fanático”,[12] planteará crear Parques Nacionales por todo el Imperio que pudieran ser visitados con frecuencia gracias a una buena red vial. El lugarteniente y principal consejero de Fritz Todt era Alwin Seifert, apodado por los nazis como “Sr. Madre Tierra”. Seifert ostentó el cargo de Abogado del Reich en Defensa del Paisaje. Presionó sin parar desde su cargo para la creación de Parques Nacionales sin gente, vacíos de gente. A Alwin Seifert se le considera el conservacionista más prominente del Tercer Reich. Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial y hundido el Reich alemán Seifert continuó participando activamente en la construcción del actual movimiento conservacionista alemán y por ende europeo. Sin duda las ideas malthusianas y el pesimismo antropológico se han mantenido fuertes e incólumes en el pensamiento ecologista desde antes del nazismo, durante el nazismo y en la actualidad con el izquierdismo. 

Ambos, Todt y Seifert, fueron los protegidos del segundo alto mando más importante del III Reich después de Hitler, Rudolf Hess. El mismo Führer se refirió a Hess como “su consejero más cercano”. La importancia del ecologismo y el conservacionismo malthusiano, darwinista y misántropo fue de tal envergadura en el nazismo que Hitler llegará a declarar que Fritz Todt y Rudolf Hess serán las dos únicas personas “a mi alrededor a los cuales he estado auténtica y profundamente unido”. Para estos “nazis verdes” el genocidio y vaciamiento de territorios enteros de la “sobrepoblación” de seres humanos será una necesidad ética en pro del medio ambiente y los animales silvestres. 

En definitiva, el izquierdismo está podrido de fascismo y el ecologismo de Estado de odio hacia lo humano. Esto sólo puede conducir al ecocidio. De estos polvos nacerá el Partido Verde Alemán que, como jefe imperial de la UE, los demás ecologismos europeos le copiarán. En lo que llaman España el izquierdismo prepara, como nunca antes, el argumentario medioambiental para desplegar un poco más allá la dictadura del Estado. A la ruralidad ibérica le espera más de los mismo. Más centralización, más leyes opresivas, más explotación fiscal, más prohibiciones de todo, más policías y guardas, más normativas absurdas, más funcionarios todopoderosos, más despoblación, más industria intensiva, más incendios, más degradación…

Combatir al Estado es una condición mínima indispensable si queremos cuidar el medio en el que vivimos. No existe un anticapitalismo creíble sino es antiestatal. Todo estatalismo que se diga anticapitalista es una estafa dictatorial ultracapitalista.    

El ecocidio sólo puede ser frenado mediante una revolución integral que ponga fin al Estado y su hijastro el Capital, que con su voluntad de poder lo arrasa todo.

Como alternativa al ecologismo de Estado levantamos las propuestas de la Transformación Integral, por una ruralidad viva y productiva, autogestionada y libre, moral y convivencial, sostenible y amante de la libertad, de las personas, los niños, los animales, los árboles y las cosas.

Kiko Bardají Cruz. En el Pirineo

Descarga de texto completo 

[1]Traducción literal a partir del texto en alemán del Archivo Estatal de Memmingen. Wikipedia.

[2]Es indicativo que varios siglos después el ejército de Napoleón fuera en el Tirol, las montañas  suizas y Navarra donde más resistencia popular encontraría. Navarra, al igual que el Tirol y Suiza defendió de forma exitosa muchas libertades hasta el siglo XIX.

[3]“Imperiofobia y leyenda negra” Maria Elvira Roca Barea.

[4]Es un grabado del pintor alemán Alberto Durero realizado en 1513 mediante la técnica de buril sobre plancha de metal. Los tres personajes son: el caballero, la muerte y el diablo.

[5]Ibid.

[6]“Atlas del pensamiento universal” Heleno Saña.

[7]“Heidegger. Nazismo y política del Ser” Nicolás González Varela.

[8]“Historia de la filosofía española” Heleno Saña.

[9]“Historia de la Filosofía española” Heleno Saña.

[10]https://www.lavanguardia.com/vida/20180313/441500907666/biografo-de-felix-rodriguez-de-la-fuente-revisa-el-mensaje-del-naturalista.html

[11]Números de Septiembre de 1939 y de Julio y Septiembre de 1940.

[12]“El partido verde de Hitler. Sangre y suelo, Walther Darré y la ecología nacionalsocialista” Anna Bramwell.

 

 

 

 

 

 

 
 
2005-2021   ©opyleft   -   www.absolum.org   -   absolum.org[en]gmail.comSOBRE ESTA WEB